Las grandes enseñanzas cósmicas de Jesús

34 €
EstadoNuevo

En el libro «Las grandes enseñanzas cósmicas de Jesús de Nazaret» están escritas estas leyes omniabarcantes, la «Ley Absoluta», tal como fue dada a través de Gabriele, encontrando eco en nuestra alma porque despierta en nosotros el recuerdo de nuestra verdadera Existencia eterna como seres celestiales. Por ejemplo: Si te has encontrado, has encontrado a Dios, y en el universo, estás en casa. Entonces no necesitas mirar alrededor buscando el universo, no necesitas mirar hacia la derecha, hacia la izquierda, hacia arriba, hacia abajo –en ti está el universo; en ti está Dios; en ti está tu prójimo; en ti están todas las fuerzas de los reinos de la naturaleza. Si te has encontrado, ves en profundidad todo en ti, porque tú mismo eres todo en todo. A través de las enseñanzas del Reino de Dios, aprendemos hoy en día que aunque venimos de la Ley Absoluta, al alejarnos de Dios hemos entrado y nos hemos enredado en la ley de «Siembra y cosecha». Las grandes enseñanzas cósmicas de Jesús de Nazaret van dirigidas a lo más elevado de nosotros, a lo puro y perfecto, para que podamos reconocer y superar más fácilmente lo humano negativo, lo que no está bien y es egoísta. Son ayudas muy prácticas y concretas para ponerlas en práctica en la vida cotidiana. En esta obra de más de 900 páginas, encontramos también numerosas y profundas explicaciones de Gabriele sobre las perlas de la Ley Absoluta y divina, que nos facilitan comprender el sentido profundo de las grandes enseñanzas cósmicas y cómo utilizarlas en nuestra vida. Cristo manifiesta, por ejemplo: Si te apoyas en tu prójimo y tu prójimo se apoya en ti, con el tiempo ambos os cansaréis y os hartaréis de vosotros, porque las energías que os transmitís y quitáis mutuamente pronto se agotan. ¿Qué sucede entonces? Las consecuencias son desavenencias, disputas, discordia y desunión. Cuando estáis hartos el uno del otro, cada uno se busca otra víctima, en la que de nuevo se apoya –y eventualmente la víctima a su vez en él–. Entonces se produce nuevamente lo mismo que hubo anteriormente. Gabriele explica: Vivir en el Espíritu de Dios significa edificar nuestra vida en Dios, confiarnos a Dios y estar con nuestro prójimo y por nuestro prójimo. Por lo tanto, no hemos de utilizar a nuestro prójimo en el sentido de exigir y reclamar de él lo que nosotros no tenemos y que él tampoco puede darnos. Si confiamos en Dios y nos confiamos a Él, recibimos lo que necesitamos y también estamos entonces por nuestro prójimo y con él. En lugar de desavenencias, disputas y discordia, hay unión. El «estar harto de» se transforma en sentido comunitario. En lugar de rechazar al prójimo para dirigirnos a otro, le seremos fieles, de modo que disolvemos el circuito que una y otra vez nos conduciría a otra tentación y a otros pecados, a otra decepción y a otro «estar harto de». Nuevo 916 Páginas Tapa dura Disponible en eBook 12 euros

Publicado el 21 may 2026